Corpus Christi de Arucas

Sobre el Corpus Christi en Arucas

 

Breve historia del Corpus Christi en Arucas

Según se recoge en las crónicas, la fiesta del Corpus Christi tuvo su origen en el siglo XIII en la Abadía de Mont Cornillón en la región de Liége (Lieja) en Bélgica. Fue la hermana agustina Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquel entonces priora de dicha abadía, la que con sus visiones propició que se celebrase esta fiesta dedicada a la Eucaristía. La Fiesta del Corpus Christi se celebra en Arucas desde poco después de la conquista de la isla por las tropas castellanas. Según las crónicas, la primera procesión que se celebró en Arucas fue la del Corpus Christi en 1555.

 

La confección de alfombras elaboradas con cierto diseño artístico data de la segunda mitad del siglo XIX. Se trata de una festividad diferente, ya que emana una magia especial capaz de aunar el fervor y la tradición, gracias a las habilidades de los maestros alfombristas, encargados de plasmar en la calle los diseños más creativos y espectaculares. Es un día lleno de sensaciones, no sólo religiosas y artísticas, puesto que los sentidos cobran también su protagonismo dado el contraste de aromas que se pueden percibir a lo largo del recorrido. A esto se une, una atmósfera dominada por el entusiasmo de los vecinos que participan también en el engalanamiento de las fachadas con hojas de palmitos, banderas, etc.

 

La Fiesta del Corpus Christi en Arucas cuenta con un atractivo que excede del ámbito propiamente religioso, entremezclando otros alicientes, como la tradición, la cultura, la artesanía y la colaboración vecinal, que la convierten en uno de los acontecimientos de mayor afluencia y aceptación popular, destacándose como uno de los principales atractivos turísticos del municipio durante los últimos años. Desde primeras horas de la mañana del domingo 14 de junio de 2009, más de cuarenta alfombras, en un recorrido que supera el kilómetro, serán confeccionadas con sal, serrín, flores y tierras naturales de la isla por cientos de personas (mayores, jóvenes y niños), a lo largo del Centro Histórico de Arucas. Por la tarde, al entrar la procesión a la “Catedral” de Arucas, una lluvia de pétalos de rosas que se arrojan desde la bóveda del templo confecciona la última alfombra de flores sobre el altar mayor.

 

Durante todo el día, las calles del Centro Histórico de Arucas se convierten en un improvisado escenario donde los alfombristas, convertidos en actores por un día, van representando todos los pasos necesarios para la elaboración de las alfombras, siempre, bajo la atenta mirada de un público itinerante que observa desde las aceras el buen hacer de los protagonistas. Se trata por tanto de una ocasión única para que vecinos de otras localidades y visitantes de la isla se lleven en sus cámaras de fotos y de video un recuerdo de las históricas calles de la localidad artísticamente alfombradas.

 

 

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